Nos pasamos la vida argumentando lo que necesitamos, lo que esperamos de la vida, lo que queremos que nos den. Acusamos de no ser felices a todos aquellos que no hacen las cosas como queremos, o que no tienen en cuenta esos sentimientos nuestros tan ocultos que son imposibles de adivinar. Recriminamos que no tengan detalles, o que pasen por alto nuestros estados de ánimo.
Que no nos contemple todo el día, que decida tener tiempo para él...
Pero, ¿qué quiere él? Entre lamento y lamento, ¿satisfacemos sus deseos? ¿Qué necesita? A menudo nos olvidamos de esto... y amor no es sólo disfrutar de lo que los demás hacen por nosotros. Amor, es disfrutar haciendo cosas por los demás. Hacer cosas por él.
Hacerlo todo por él.
...
Llevaba ahí todo el tiempo. Siempre reclamando o alabando mi sonrisa. También era la respuesta a mis preguntas... y aun así no me daba cuenta de lo importante que era para él.
A veces, no encontramos las ganas de sonreír. A veces, no tenemos razones. Pero, a veces, ese alguien es motivo suficiente para sonreír. Aunque no nos apetezca, aunque no nos encontremos bien. Porque, si sonriendo obtenemos su sonrisa como respuesta, entonces ya no encontraremos ningún motivo para dejar de hacerlo.
Iba a tener razón esa frase de "sonríe, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa".
Hacerlo todo por él... y él sólo pide mi sonrisa. ¿Acaso era tan complicado?
Lo importante no es el número de momentos... sino el valor de cada uno.
Lo importante no es el número de momentos... sino el valor de cada uno.