Las conversaciones adecuadas con las personas adecuadas son las que dan verdaderos frutos. Es cierto, llegué a tener incluso una crisis de identidad. Todo lo que no entendía de mí misma, se estaba manifestando en el exterior bajo un concepto de mí que no era yo, y que todos estaban viendo. Ahora estoy volviendo a ser, sin buscarlo, la persona que yo realmente era y que anhelaba reencontrar.
No sé en qué momento empecé a cambiar a peor... pero sí sé en qué momento le abrí las puertas de mi vida, y estoy siendo consciente de cómo las estoy cerrando. Empieza a gustarme lo que se queda dentro.