domingo, 15 de septiembre de 2013

Randú

Soy feliz. Soy muy feliz y me doy cuenta de ello a cada momento, lo que me hace aun mas feliz de poder disfrutar cada aliento.
 
Hoy me he sentado a la sombra de un manzano con Randú. Hacía mucho que no le veía, demasiado. Le llevé pienso del que le encanta en un caldero, junto con un trozo de pan duro y una manzana que recogí del suelo por el camino. Me decepcionó un poco, como siempre, que viniera tan decidido hacia a mí sólo porque le traía comida, pero me alegré tanto de verle, que me senté a su lado mientras le veía comer, feliz, disfrutando. Al terminar se alejó un poco, al otro lado del seto. Le llamé y me miró, pero me ignoró. Pensé "ya volverás·, y lo cierto es que lo hizo al poco, y se quedó a mi lado, oliéndome o simplemente estando ahí. Le quiero tanto... Estuve algo más de media hora con él. Es el mejor recuerdo del día, aunque no el único. Los momentos que paso en silencio o hablando con Randú, me dan una paz y un bienestar interior increíble. Siendo justos, es Randú quien me proporciona esto. Le adoro. Cuando estoy así con él, siento que me puedo morir tranquila. Todas las preocupaciones que pueda tener desaparecen. Conecto mucho mejor con Randú que con muchas de las personas a las que conozco y quiero. Quiero pensar que le hago tan feliz como él a mi cuando estamos juntos. Le debo muchísimo y jamás podré compensarle. 18 años juntos llevamos. Se dice pronto y se vive aún más deprisa. Él es y será siempre una importantísima parte de mi vida. Gracias, y más gracias.