domingo, 23 de febrero de 2020

El eco del silencio


Miro a la pared y falta el marco con la secuencia de sonrisas de un par de enamorados. Y ya nunca volverá a ser pared, sino pared sin; le falta algo, haciendo que el silencio del vacío reverbere, como la ausencia que me has dado. Y ya no es Madrid, y ya no soy la yo que llegó a ti, ahora soy yo sin ti. 

Me quité la losa de lidiar con tus tormentas y me alcé con la condena de perder a quien está perdido y, recuerda, me jode que cuando vuelvas a encontrarte, no sea a mí a quien busques.

(Escrito a dos almas heridas...).

Una pared vacía, una almohada fría, una conversación sin darse y todo el amor sin hacer ni compartir. Y el tiempo que está por venir no cuenta, no ha llegado, el único que sí es el que he recibido de ti, en pasado. ¿Cómo vivir el presente si ya no tengo lo que me habías dado? El presente es realidad, y la que quería se me ha negado. 

Sin final a la vista, un futuro por conquistar ¿con las ganas de quién? Con sonrisas que esperan ser vistas y ojalá salgan de mis labios sin forzar las comisuras. Me sorprende y duele al lograrlo, como si no te guardara luto, como si el olvido amenazara con hacerse realidad y no quisiera ni mirarlo.