Sonabas a adiós, hablabas en hola, y olías a quédate.
Abrazabas como quiéreme.
Sabías a felicidad.
Supongo que los filtros del temer y el querer obnubilaban la cámara del sentir que siempre había llevado colgada de mi cuello; pero siempre, también, un poco menos de lo colgada que estoy yo por ti.
Supongo que hablo en pretérito imperfecto porque sigue ese temor.
Supongo que el mismo pretérito afecta a la cámara porque sigo tratando de descolgármela, de dejar a un lado el objetivo y mirar con mis ojos y seguir encontrándote delante. En presente. Soñándome sola y despertando contigo,
Y nunca al revés.
Despertando contigo y soñándome sola.
En presente.
Seguir encontrándote delante,
Mirar con mis ojos,
Dejar a un lado el objetivo.
Descolgarme la cámara para por fin nombrarla con pretérito imperfecto.
Lo que era.
El temor que ya no sigue
Y la única colgada que queda soy yo por ti.
Ti, tú, que sonabas a adiós pero hablas en hola. Hueles a quédate, abrazas queriéndome, y sabes, to-dos-los-dí-as, a FELICIDAD.