jueves, 6 de diciembre de 2012

Aceptándolo

Las conversaciones adecuadas con las personas adecuadas son las que dan verdaderos frutos. Es cierto, llegué a tener incluso una crisis de identidad. Todo lo que no entendía de mí misma, se estaba manifestando en el exterior bajo un concepto de mí que no era yo, y que todos estaban viendo. Ahora estoy volviendo a ser, sin buscarlo, la persona que yo realmente era y que anhelaba reencontrar. 

No sé en qué momento empecé a cambiar a peor... pero sí sé en qué momento le abrí las puertas de mi vida, y estoy siendo consciente de cómo las estoy cerrando. Empieza a gustarme lo que se queda dentro.

jueves, 29 de noviembre de 2012

He aprendido...

Sería imposible pensar que nada cambia, que nosotros no cambiamos, si tenemos al menos una mínima participación en la vida. Cualquier cosa, hecho o persona con la que interactuemos nos afectará, del mismo modo que nosotros a ella, y esto nos hará cambiar, aunque sea mínimamente. Ni qué decir tiene entonces que vivamos experiencias que realmente nos afecten, nos hagan tomar decisiones, adaptarnos a una nueva situación. 

Así que, de nuevo, he cambiado. Me sigo encontrando a mí misma cada día, cosa que no hace tanto me estaba costando muchísimo. Y ahora me veo tan distinta en comparación con hace 365 días... 

... Hace 365 días estaba descubriendo mi nuevo yo: el yo de la vida independiente, de vivir fuera de casa, y de lo distinta que era a cuando volvía a casa los fines de semana. Allí era una vaga y descuidada, y en el piso me estaba volviendo una maniática del orden, obsesa del control y líder de la casa. Nada más llegar de clase hacía la cama, limpiaba todos los días, llevaba el control de lo que hacían los demás, recolocaba la vajilla para que siempre estuviera igual, me molestaba un cojín fuera de sitio... Me gustaba ser ordenada, pero hasta yo llegué a incordiarme a mí misma.

A día de hoy, sigo siendo ordenada en lo mío: limpio a fondo la habitación una vez a la semana, bajo las persianas de noche para que no entre frío, cumplo mis tareas de limpieza en la casa... Pero también he llegado a pasar varios días sin hacer la cama, tirándolo todo encima de ella. Hago equilibrismos entre cables, piso un suelo que nos lo agradece si llegamos a limpiarlo una vez a la semana. Me dejo el abrigo en el salón, el cesto de la ropa está siempre lleno, hay pelos en el lavabo y no me importa, y la barra de la cocina siempre está hecha un caos. Me he relajado, y he descubierto que me siento bien. 

He aprendido lecciones muy valiosas en estos últimos meses. He aprendido a soportar más allá del que creía mi límite, me he dado cuenta de que no puedo intentar que todos miren a través de mis ojos, ni piensen a través de mi cabeza. Que las cosas son como son y al mundo se la suda si yo las veía venir o no. Estoy aprendiendo a aceptar situaciones inaceptables, a dejar atrás todo aquello digno de decepcionarme, a no dejarme llevar, a no dar más que recibir porque, en el mundo, poquísimas personas lo merecen. Estoy aprendiendo lo que de verdad es aprender de los errores; que tenía que cometer un gran error para aprender una gran lección. Estoy aprendiendo a aceptar que me he equivocado, que me he dejado llevar, y que si estoy sufriendo es por haber tenido sentimientos sinceros y nobles. Que es difícil tratar con una persona reservada, pero que al igual que yo debo tratar de entenderle, está en su mano explicar lo que siente. He aprendido que hay que saber diferenciar por quién merece la pena cambiar y por quién no, y que no puedes obligar a nadie a cambiar si no quiere hacerlo; si no quiere, si ni siquiera al menos lo intenta, esa persona no merece la pena. He aprendido que quedarse más tiempo de la cuenta puede significar no darlo todo, sino más de lo que se debería. He aprendido a no olvidarme de mí, por no olvidar a nadie más. Estoy aprendiendo a soportar los "si hubiera...", a fijarme en las cosas tontas buenas y quedarme en ellas un rato más, porque es lo bueno que tienen que ofrecerme los días. He aprendido que soy más fuerte de lo que pensaba. He aprendido a quererme más a mí misma, a ver quién de verdad está ahí para frenar mi caída al abismo. 

Tal vez todo esto no sea más que el consuelo que busco para seguir adelante, pero es importante mantenerse a flote, aunque aún no se sepa hacia dónde nadar. Y sé que será difícil, pero no he visto a ningún invidente detenerse por no ver la luz hacia la que caminar.

La gran moraleja de esta historia es que nada, por muy malo que parezca, es 100% malo. 


martes, 6 de noviembre de 2012

Dicen...


“Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo. Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos sabéis de qué estoy hablando,porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de él o de ella, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias…”.

Paulo Coelho

domingo, 4 de noviembre de 2012

Es todo.


¿Madurez? Creo que lo que se me está pidiendo no es madurez. El amor de mi vida me deja, pasa de luchar, porque no soy tan importante para él como él lo es y será siempre para mí, pese a que crea que ya no merece la pena estar con él por cómo se está comportando conmigo, pese a que odie sentir lo que siento por él y que algún día fue lo más maravilloso que me pudo pasar. Me deja, y pretende que actúe cada día como si nada, con una sonrisa, que no haga ni un reproche, que no esté resentida con él por abandonarme, que no me duela imaginar que cualquier otra persona del mundo, mucho menos importante para él, pueda tan siquiera hablar con él, hacer bromas, estar en su vida… cosa que a mí me ha negado. Pretende que no me vuelva loca de impotencia cuando veo que empieza a tener cosas especiales con otras personas, cosas “suyas” que sólo ellos saben. Ver que se acuerda de otras personas y que recurre a ellas cuando está mal. Que no soy necesaria en su vida y que jamás me necesitará. Pretende que todo eso no me importe, o que al menos, finja que es así. Pues si encima me duele todo esto, fingir que no pasa nada para incrementar aún más su bienestar, duele el triple. Es egoísta, me deja para estar mejor, y le importuna que simplemente me queje, que trate de expulsar fuera una mínima parte del dolor que siento por dentro. Puedo expulsarlo, pero a su manera, como él diga, porque todo lo que haga fuera de lo que le parece coherente, está mal. Y me lo recrimina. Pero ya no estoy en su vida, y porque él así lo quiso; entonces, ¿por qué tengo que seguir tratando de complacerle? Ni siquiera me deja sentir mi dolor en paz. Que ofenda mínimamente a otra persona, no creo que le cause ni una décima parte del dolor que siento yo. Estoy destrozada por dentro. La parte más difícil del día es el despertar, porque tengo que enfrentarme a otro día en la vida en el que no sé ni por dónde empezar, porque siento que no tengo sentido aquí. No me planteo suicidarme, pero entiendo a los que lo hacen, porque veo la muerte como una vía de escape.
Es mi dolor, y creo que después de lo que me has hecho, tengo derecho a vivirlo como quiera, o más bien pueda. ¿Te crees que me gusta ir ofendiendo a la gente, estar enfadada, frustrada o dolida? ¿Te crees que no preferiría no sentir ahora nada por ti y ser feliz, aunque sea sola? Yo no quiero estar contigo, yo quiero estar bien y ser feliz; el problema es que aprendí a serlo contigo, y desaprendí todo lo demás. Eres la necesidad que más odio tener ahora mismo, pero no puedo evitarlo. Y me vuelvo loca al pensar que nunca jamás me dejarías, que sabías que yo era distinta, y que iríamos al altar juntos, pero ahora me has abandonado, desechado, despreciado, porque sobro en tu vida. Así lo veo, perdóname si para ti tiene un significado diferente, pero así lo siento yo. Que te quejes de mi punto de vista, me lo eches en cara, o me critiques con tu amiga por la espalda, no va a hacerme sentir mejor ni cambiar de parecer. Tal vez tampoco sea eso lo que estés haciendo, pero no sé nada de ti ahora mismo, y me lo imagino todo y siempre me pongo en lo peor, porque aprendí que es mejor llevarse una alegría de vez en cuando, que decepcionarse cada vez. Así que me planteo lo peor por miedo, y por la tranquilidad de que no puede ser aún peor de lo que me imagino.
Aun así, no puedo dejar de sentirme decepcionada contigo, y es porque aunque sé que la empatía no es lo tuyo, que eres incapaz de comprenderme, que cada acción que haga o hice en el pasado para ti siempre tenía el peor sentido posible… nunca dejé de creer en ti, y creer en que si me querías, terminarías dándote cuenta de que no soy mala, de que te quiero y no hago las cosas para fastidiarte. Creí en ti y no me fui yo de tu lado aunque cada vez fuera más un cero a la izquierda, porque pensaba que algún día, después de tanto decírtelo, reaccionarías y lucharías por nosotros, por lo que algún día tuvimos y creí que no querrías perder. Creí que merecíamos más la pena. No me fui aun estando harta y convencida de que ya no me mirabas con los mismos ojos, que ya no tenías ilusión, que cada vez preferías más otros planes que a mí. Tal vez no tengamos el mismo tipo de fe, pero créeme, sé lo que es la fe, y tú eras la razón de que yo la tuviera. Imagínate lo importante que eras y, lamentablemente, sigues siendo para mí.

domingo, 21 de octubre de 2012

Tus defectos

Debería estar aliviada. Me dejaste, y con ello dejé de tener discusiones, de chocar contigo en lo que no estábamos de acuerdo. Dejé de tener que lidiar con las partes de ti que no me gustan, o de lidiar conmigo misma en el conflicto de querer cambiar lo que no me gusta de ti, o de convivir contigo tal y como eres. Debería estar aliviada. Podría encontrar a alguien mejor, alguien que no me de tantos problemas, comeduras de coco; alguien más afín a mí, que se adapte a lo que yo espero de una pareja. Que sea más detallista, que me sorprenda, que no sea tímido… Pero no existe nadie perfecto, y aunque existiera, no lo querría. Te quiero a ti, y te quiero con lo que no me gusta de ti, con tus defectos, con todo lo que me provoca ralladuras, enfados o disgustos. Pese a todo, te quiero a ti. He comprendido que no debo tratar de cambiarte, porque aunque ahora no hayas cambiado, y pese a que no me quieras como antes; pese a que no quieras estar conmigo, aun así te quiero. Te quiero tal y como eres. Y no te lo tomes a mal porque sólo nombre tus defectos. Sería muy fácil decir que te quiero por todas tus cosas buenas, porque tienes un montón. Pero por tus cosas buenas puedes tener a cualquiera. Lo que todos necesitamos, es a alguien que se quede a pesar de nuestros defectos; ésos son los que realmente definen quiénes somos. Tal vez las cosas buenas también, pero nuestro peor defecto indica el límite. A partir de ahí, todo es mejor. Yo creo conocer todos tus defectos, y te amo. 

Algún día fuimos mejores personas juntos, y a mí no me faltan ganas de volver a serlo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Quién soy?

Alguien que no está en su mejor momento pero que tiene ganas de estarlo. Una persona por lo general abierta, pero que necesita que se den una serie de condiciones que le hagan querer abrirse, o de lo contrario se cerrará con firmeza. Alegre, activa, con gusto por las pequeñas cosas y enamorada de los detalles. Le gusta viajar tanto física como mentalmente, e imaginar un mundo mejor. Suele tener facilidad para compartir su vida con los demás, y odia a los que sólo vienen por interés. Cree a muerte en los hechos por encima de las palabras, y es muy partidaria del ojo por ojo, pese a que luego sea la primera en dar más que recibir. Le gustaría ser más optimista de lo que es, pero se frustra y hunde con facilidad, la misma con la que es capaz de animar a los demás. Vive de desengaños que le obligan a desear ser más egoísta, aunque lo que en realidad le gustaría es que todos vieran las cosas como ella, sencillas, con grandes posibilidades de que salgan bien si todos ponen su granito. Pese a todo es realista, y por eso, de nuevo, no cree en la felicidad. Pero, si algo bueno ha logrado, es saber quién es. Hacía tiempo deseaba saberlo. Ahora lo sé.

domingo, 5 de agosto de 2012

Felicidad

No hace demasiado, me pase bastante tiempo con una cierta crisis de identidad. Me habia convertido en alguien que no queria ser, y que no me gustaba. Pensaba: si no me gusto yo, ¿por que iba a gustarle a nadie mas? Me pregunte muchas veces quien era exactamente y por que habia llegado a ese punto. Ahora, a dia de hoy, sigo sin saber la respuesta. Pero hay algo que tengo muy claro, y es quien quiero ser: yo. Quiero ser yo misma, la que fui hace un par de años, cuando mas natural y feliz me mostre. Si fui capaz de serlo una vez sin forzarlo, estoy segura de ue lo lograre de nuevo. Solo necesdito sacarme el veneno que me consume, y que no se o no quiero saber por que... Empece a creer en la felicidad el dia que yo sola y sin darme cuenta comence a ser feliz. Yo misma me di esperanzas, yo soy el motivo de mis aspiraciones. Se que me reencontrare de nuevo. Solo tengo que dejarme llevar.

viernes, 6 de julio de 2012

Decisiones

Un dia, tras darle muchas vueltas, de repente un momento te detienes y te das cuenta de lo que ocurre, y de que habia estado ahi todo el tiempo, a lo largo de los dias, las semanas, los meses, los años... Desde el dia en que te percataste de que algo no iba bien, desde ese mismo dia empezo. Porque, ¿y si la causa de tu infelicidad fuera que, aquel a quien necesitas para ser feliz, es quien te lo impide? Porque le conociste en el momento equivocado. Tus planes de familia no son para ahora, y te gustaria aplazarlos, porque aun te queda mucha vida loca por vivir; por disfrutar sin pensar en las consecuencias, en si le haras daño o no, sin tener que pensar en nadie mas que en ti misma. Porque dejaste de tener que rendir cuentas a tus padres y, sin darte cuenta, empezaste a hacerlo con el... Y quieres conocer gente nueva, y divertirte con los de siempre, y viajar sin nadie y sin dejar a nadie atras, y querrias dar al boton del pause para retomarlo unos años mas adelante, porque si hay algo de lo que no tienes duda, es de que no vas a querer a nadie como a el. Y lloras. Lloras, porque al fin has encontrado la respuesta a la pregunta. La unica respuesta que no querias oir, porque es la unica que te obliga a escoger: ¿El, o tu? ¿Amor, o felicidad?

miércoles, 11 de abril de 2012

Smile

Nos pasamos la vida argumentando lo que necesitamos, lo que esperamos de la vida, lo que queremos que nos den. Acusamos de no ser felices a todos aquellos que no hacen las cosas como queremos, o que no tienen en cuenta esos sentimientos nuestros tan ocultos que son imposibles de adivinar. Recriminamos que no tengan detalles, o que pasen por alto nuestros estados de ánimo. 

Que no nos contemple todo el día, que decida tener tiempo para él...

Pero, ¿qué quiere él? Entre lamento y lamento, ¿satisfacemos sus deseos? ¿Qué necesita? A menudo nos olvidamos de esto... y amor no es sólo disfrutar de lo que los demás hacen por nosotros. Amor, es disfrutar haciendo cosas por los demás. Hacer cosas por él. 

Hacerlo todo por él.


...


Llevaba ahí todo el tiempo. Siempre reclamando o alabando mi sonrisa. También era la respuesta a mis preguntas... y aun así no me daba cuenta de lo importante que era para él.


A veces, no encontramos las ganas de sonreír. A veces, no tenemos razones. Pero, a veces, ese alguien es motivo suficiente para sonreír. Aunque no nos apetezca, aunque no nos encontremos bien. Porque, si sonriendo obtenemos su sonrisa como respuesta, entonces ya no encontraremos ningún motivo para dejar de hacerlo.

Iba a tener razón esa frase de "sonríe, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa".


Hacerlo todo por él... y él sólo pide mi sonrisa. ¿Acaso era tan complicado?


Lo importante no es el número de momentos... sino el valor de cada uno.


martes, 10 de abril de 2012

Eclipse

- ¿Qué hay de mi que te emocione? 
-Tu sonrisa. Pero antes más. Ahora es que te veo enfadada y eso. O sea, como si lo malo eclipsara lo bueno. Pero cuando estás bien, dulce como un día te dije que me parecía que eras, lo que se me eclipsa es la luz del sol, y sólo tengo ojos para ti.

sábado, 18 de febrero de 2012

Miedo

Desde que todo empezó, tuve miedo. Primero de no amarle lo suficiente, luego de amarle demasiado y pasarlo muy mal; después, de no amarle por mucho tiempo, que fuera algo pasajero y le terminara olvidando... Luego la cosa cambió, y empecé a tener miedo de que él se cansara de mí, de que no me quisiera tanto como yo a él, que la visión de futuro que él mismo me transmitió, hubiese desaparecido de su cabeza para instalarse de forma permanente sólo en la mía... Ahora tengo miedo de que todo se trunque, de que haya dejado de gustarle, de que vea en otras lo que alguna vez vio en mí.


Qué caro es el tiempo...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Tiempo

Sabía que sería diferente. Lo que no sabía, es que el cambio resultaría negativo. 


Aunque, al contrario de lo que pueda parecer, las cosas aparentemente malas al final pueden traer cosas buenas. No sería la primera vez. Tal vez darse un tiempo termine dando sus frutos.



sábado, 11 de febrero de 2012

Hechos



Hoy me ha traído el desayuno a la cama sin darme mayor explicación. Por primera vez en mucho tiempo, sin falta de palabras, supe que me necesitaba. 


Es lo que yo llevaba necesitando mucho tiempo. A diferencia de lo que pensaba, anoche no sólo me escuchó, sino que me entendió.


Así, lo que iba a ser un fin de semana silencioso y aislado, se ha convertido en una nueva oportunidad de cambio. Podría ser como otras tantas anteriores, pero no sé por qué, sé que esta vez será diferente.