Desde que todo empezó, tuve miedo. Primero de no amarle lo suficiente, luego de amarle demasiado y pasarlo muy mal; después, de no amarle por mucho tiempo, que fuera algo pasajero y le terminara olvidando... Luego la cosa cambió, y empecé a tener miedo de que él se cansara de mí, de que no me quisiera tanto como yo a él, que la visión de futuro que él mismo me transmitió, hubiese desaparecido de su cabeza para instalarse de forma permanente sólo en la mía... Ahora tengo miedo de que todo se trunque, de que haya dejado de gustarle, de que vea en otras lo que alguna vez vio en mí.
Qué caro es el tiempo...
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