Sólo pido que, por favor, esto siga siendo una línea recta, todo lo inclinada que quiera porque ya no temo en absoluto lo lejos y rápido que pueda ir esto. Lo que pido es que no me haga daño. Porque no puedo amar sin exponerme y eso me hace vulnerable, cada vez más. Y es maravilloso abrir de par en par las puertas del corazón y sentir lo increíble que es el amor correspondido cuando se está realmente enamorado, pero es terrible cuando ello tiene la consecuencia contraria.
Amar es un órdago a que todo salga bien. Amar, amar de verdad, es no albergar la posibilidad de un resultado nefasto que, por el contrario, tarde o temprano acaba llegando.
Que sólo me haga llorar de felicidad. Que no me haga daño.
Que merezca la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario