Hay tantas cosas, tantos cambios…
Mientras quitaba las fotos de la pared pensaba en que esto se terminaba. Pero al
ir viendo una a una, me di cuenta de cuántos cambios había vivido ya. Mi hermano
y yo con Zar en la nieve, y más de dos años hace ya que Zar se fue… y cómo le
lloré y soñé que volvía. Parece que el tiempo se pone de acuerdo con mi estado
de ánimo, porque acaba de empezar a llover. Fotos de Magisterio, momentos
increíbles de hace ya más de tres años. Amistades que se acabaron, otras que se
fueron lejos y no he vuelto a ver. Buenos momentos pasados, recuerdos de una
relación acabada y el dolor que en su día conllevó… Me quedo con este último
recuerdo, ya que no sirvió sino para mejorar mi vida y hacerme mucho más feliz a
día de hoy. No todos los cambios habrán sido o serán tan positivos como este,
pero quiero pensar que de todos ellos se puede extraer algo bueno.
Hoy he pasado mi última noche
aquí. A lo largo del día soy incapaz de no ir pensando todas las últimas cosas
que voy haciendo, pero en ocasiones ya ni siquiera sé cómo sentirme, o lo sé
pero no quiero volver a sentirlo. No quiero ser masoca. Esto ha sido increíble,
y con lo que me quedo no es con que me voy, es con que gracias a haber venido a
León, he ganado. Mucho. He ganado en felicidad, en personalidad, he tomado
decisiones difíciles, he hecho amistades que por la edad y circunstancias sé
que no van a ser pasajeras, y he encontrado de nuevo el amor. Un amor más firme
y sensato, pero no por ello menos loco.
Los motivos y circunstancias que
en su momento me trajeron a León no coinciden en absoluto con las razones por
las que ahora me alegro de haber venido. Por eso, por mucho que pensemos acerca
de una decisión, nunca sabremos si el resultado será el esperado, peor, o…
mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario