Ya he pasado por esto antes, este blog sólo me hace sentir un sabor agridulce. Las cosas buenas que he escrito se ven eclipsadas por todas las otras malas que he necesitado más compartir. Lo que sigue es lo que veía a escribir, pero... los post anteriores creí que me servirían de lección para cuando (ojalá no hubiera si do así) lo volviera a necesitar. Veo que todo sigue el mismo patrón, u ojalá, porque esta vez parece la historia interminable... Prefiero limitarme a disfrutar y no a escribir, por una vez. Ahí va el último post en mucho tiempo, creo:
Me estoy enamorando de mi misma...
Lo básico y fundamental para disfrutar del mundo, de la vida, y de los demás, es comenzar por estar a gusto con uno mismo. Si no estás conforme con quién y cómo eres, ¿por qué deberías esperar que los demás sí? Y si no eres feliz por ti mismo... no es aconsejable tratar de serlo con nadie más. Porque la felicidad parte de uno, y sólo debería depender de uno mismo. No podemos hacer a nadie responsable de nuestro propio bienestar.
Por eso, antes de enamorarte de alguien más, antes de relacionarte con los demás, enamórate de ti mismo. Quiérete, mímate como te gustaría que mimaran, como te gustaría mimar a otros. Sé feliz, y después expande esa felicidad a los demás; si quieres, y si no, ya serás feliz igualmente.
Y no es que me contradiga, porque en otro post dije que la felicidad sólo es real cuando es compartida. Para mi la felicidad plena es compartida, pero tiene que existir por ambas partes.
Me estoy enamorando de mi misma, y creo que no puede haber nada mejor :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario