sábado, 4 de enero de 2014

Terror

Miedo. Miedo a volver a ser la que era. Miedo a que esa bruja resurja porque sea mi naturaleza. Miedo a cambiar un carácter alegre y feliz de manera fresca y natural, sin pensarlo ni forzarlo, por otro que se mosquea con facilidad, que desconfía de tonterías, que se molesta por nada. Miedo a querer controlarlo todo y, aunque todo esto no pase, miedo a que el miedo a que ocurra se estanque. 

Miedo a no disfrutar aunque todo vaya bien, por estar temiendo que algo vaya mal. Miedo a no estarme dejando llevar. Miedo a cagarla, a hacerle daño. Miedo a no ser feliz.

¿Es bueno estar pendiente del autocontrol? ¿De estar alerta para prevenir posibles conductas negativas? ¿Forma parte de un cambio hacia algo mejor? Algo me dice que no cuando, después de haber estado al otro lado, he sido capaz de volver sola, estando sola.

Miedo a necesitar estar sola para ser yo. O para ser la yo que me gusta.

Sea como sea, esta entrada me es familiar. Y estoy acojonada porque ahora ya sé de primeras lo que pasa y cuál es la solución.

Miedo. Mucho miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario