domingo, 24 de agosto de 2014

Esto

"Soy muy feliz. En este momento junto a ti, viendo tu cara iluminada por esta luz… Hay una ligera brisa que entra por la ventana y… y sí, me da igual vivir diez mil momentos más como este, o solamente este porque… es lo mismo. Sí, sólo eso. Ahora mismo, en este momento… tengo esto".


Amor y otras drogas.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Buenos consejos

Una amiga no es la que sale contigo de fiesta. La que te deja copiar de su examen en la universidad, o la que se pasa contigo las tardes tomando cafés. No es necesariamente aquella a la que ves todos los días ni con la que te pasas el día cotilleando. Una amiga es la que, cuando lo necesitas, y pese a llevar un año sin veros ni hablar demasiado a menudo, te da su apoyo y consejos, tal es el caso de este:

“Decidas lo que decidas, no pienses en lo que rechazaste, sino en lo que aceptaste”.

Y detrás de una frase tan simple, se esconde básicamente todo un futuro: todo lo que venga detrás de una decisión y, lo más importante de todo, el cómo afrontarlo. Porque no es lo que tenemos lo que necesariamente nos hace felices, sino la interpretación que nosotros hagamos de ello. Tomar una decisión, y desde ese momento no poder dejar de pensar en aquello que hemos dejado pasar, en los “y si…” y en que tal vez hayamos elegido mal no nos ayudará en absoluto. Sin embargo, podemos vivir con esa misma decisión tomada, pero disfrutando de lo que hemos escogido, sin mirar atrás. Porque nunca sabremos cómo habría sido de escoger a la inversa, pero tampoco sabremos si ha merecido la pena si, una vez elegido, no hacemos caso a aquello con lo que nos hemos quedado, y que supuestamente había hecho inclinarse hacia su lado la balanza.


Así que, por saber decir las palabras correctas en el momento oportuno, gracias. 

lunes, 18 de agosto de 2014

Generaciones

Últimamente, cada vez que veo un viejecito por la calle, pienso: los miramos como si ya no valieran nada, inútiles y desconocedores de todos los avances del siglo XXI... Pero ¿y todo lo que han vivido? Me lamento de mis problemas actuales, y ellos vivieron muchos pasados. Y no sólo las guerras, que no las desprecio pero soy totalmente incapaz de ponerme en su lugar, sino todo lo que yo ya he pasado, y más. En realidad no he pasado nada en comparación, pero preocuparme por mi futuro, por desamores, por problemas en casa, por viajar... Todo lo han vivido. Tienen su vida a la espalda. A veces les envidio, porque han tenido el derecho de vivirla entera. Ahora mismo con todas las cosas que pasan, quién sabe si podremos tener hijos, si llegaremos a vivir tanto o un accidente de avión (de eso que ni tenían ellos) o el puto ébola que de repente ha vuelto, nos mata antes. 

Y toda esa distancia y diferencias que pueda haber entre nosotros, desaparece cuando un abuelo mira a su nieta, y le sonríe. 

Cada vez que voy a verle le encuentro peor. Y hoy creí que no podría aguantar las ganas de llorar. El pobrecillo se está apagando cada día... Pero al mismo tiempo también me ha hecho sentir ganas de llorar cuando me sonreía. Me hablaba más que a mi madre y sus hermanos. Y en un momento puntual volvió a sonreir y me dijo, con voz audible y clara: no te pareces a tu padre. 

Creo, o quiero creer, que al menos cuando me ve a mi se centra, y creo que es consciente de todo. Me quiso decir que no tenía nada para darme, que no tenía fuerza... Es muy triste que sea consciente de su venirse abajo. 

Quizás sea egoista, pero estoy contenta porque he vivido algo muy especial hoy con él. Sólo con mirarme a los ojos fijamente, me veía de verdad. Tal vez en otros momentos se vaya, no sepa dónde está o diga cosas sin sentido, pero al mirarme, estaba ahí, justo delante de mí. 

sábado, 9 de agosto de 2014

Cosas sin tachar de lista sin hacer

Me siento vacia.

Hace tiempo que aprendí a apreciar esos momentos que después ves en fotografías y dices: tendría que haberlo disfrutado más, ser consciente de lo importante que era en ese preciso momento. Ahora soy capaz de vivir esas emociones siendo consciente de ellas, lo que me hace disfrutarlas doblemente. De igual manera, no hace tanto, aprendí a percibir los momentos en los que pierdes el tiempo, cuando después mira atrás y dices: ahí tendría que haberme dado cuenta de que tenía que aprovecharlo. Pues ahora también soy capaz de ver eso. Soy capaz de ver cómo me siento de vacía, que ahora mismo sale el sol entre todos los nubarrones que hay, y podría coger la bici e irme a dar una vuelta yo sola porque, todo el tiempo que iba a estar aquí muerta del asco, se esfuma. Porque tal vez en dos semanas esté cogiendo un vuelo de sólo ida, dejando atrás de nuevo a mi familia, pero en esta ocasión también mi bici, a Estelo, mi pequeña libertad alone... para cambiar de aires, eso sí, pero no para disfrutar plenamente de lo que es vivir independientemente. Allá donde vaya no puedo pretender encontrar León, con todo lo que ello implicaba. Eso nunca volverá.

Pero si hoy he venido a escribir aquí es por el vacío que siento. Por la frase que se me repite en la cabeza cada vez que veo una pareja hacer planes sencillos y seguir adelante: "con lo fácil que sería...". Ya no es tanto el "y si..." como la simple pregunta "¿por qué?". Es imposible no sentirse infravalorada y con la autoestima por los suelos cuando el motivo, si es que yo he generado alguno, para que todo esto se rompiera, fue tratar de no perder a esa persona. Que nunca se me ha podido tachar de pasar de la relación, de mirar sólo por mi, de no tener en cuenta a la otra persona... porque siempre peco de hacer todo lo contrario.

Y busco y busco, y por más que intento encontrar aquello que de verdad quiero hacer, ninguna de esas cosas me encaja en la mente a la perfección, como cuando tratas de recordar el nombre de alguien y sólo se te vienen algunos parecidos y no te acaban de convencer, porque lo único que me convencería sería estar con él. Contarle mis días, escuchar sus bromas, sus mensajes cuando vuelve de fiesta a casa, sus buenos días y sus buenas noches, sus fotos y vídeos haciendo el mongol, el sonido de skype que ya no puedo asociar a él, y la emoción que no he llegado a vivir de comprar los billetes y montarme sola en ese tren para ir a verle.

Sufrir por la distancia de un amor correspondido no es ni comparable a saber que nunca le volveré a ver por falta de sus ganas... Que nadie me diga que no compensa.

viernes, 8 de agosto de 2014

Fases

No es la primera vez que me rompen el corazón. Esta vez es más triste porque pese a todo lo que dije que no volvería a pasar, lo he pasado. Y porque esta vez estoy siendo consciente de las "fases" por las que se pasa a partir de uno de tantos momentos en los que "se acaba", hasta que por fin se termina del todo. Llega a ser tan agónico que cuando llega el momento del punto y final, al menos por un momento sientes incluso alivio.

El caso es, que he vivido en primera y tercera persona la fase clinex y no salir de la cama, la fase "paso de tios", la fase "yo valgo mucho"... Soy consciente de por donde voy, lo patética que puedo resultar, y adonde voy a terminar llegando. Lo más triste es, que pese a todo, no puedo saltármelas y llegar al momento "soy dueña de mi vida y la disfruto plena y sola porque no necesito a nadie más". Es lo que pienso, pero saberlo no hace que pueda hacer una pelotita de papel con el dolor y el amor que aún siento dentro, y marcarme un triplazo de aquí a la papelera.

Lo que más me duele es que ni estando dispuesta a darlo todo, se me quiera. Ya no por lo que soy o lo que valgo, no... Que ni sabiendo que hoy, este fin de semana, habria sido un cúmulo de sorpresas y emociones que correrían por mi cuenta y bolsillo (muy apretado y aun asi con una clara prioridad por la que haria el esfuerzo), se me quiere. No me consuela pensar que tal vez, de todas las felicitaciones, sea la mia la que eches de menos. Lo que me jode, es que seas capaz de hacer balanza, porque para mí el amor siempre que se apoya en un lado la destroza. No hay balance posible cuando se ama, y es que en mi caso ya habría cogido el teléfono o incluso el tren y me habría plantado en la puerta diciendo que el único regalo de cumpleaños que quiero, eres tú. Y que sé que con la distancia será difícil, pero que sólo por el simple hecho de que te quiero merecerá la pena al menos intentarlo. Así soy, así pienso, y cuando me queden ganas, algún afortunado tendrá la suerte de que le de la oportunidad de demostrar que es así, porque no me vale nada por debajo de esto.

Y ya se que cuando se me pase volveré a dar la oportunidad a algún mindungui, ya lo sé joder, que ya he dicho que he pasado por esto. Pero no me agrada la idea porque también he pasado ya por la fase "da otra oportunidad y sorpréndete con el nefasto resultado, por idiota". Lo que menos me agrada es que en el primer caso el listón podía subirse, pero en este caso, va a ser difícil encontrar a alguien que cumpla todos los requisitos, cuando tú no solo completaste la lista sino que la ampliaste. Tener todo lo bueno con creces no ayuda mucho a aceptar a cualquier otra persona... Porque no te quiero a ti solo porque te quiero, a nivel emocional, sino tambien materialista. Me gustabas obje y subjetivamente. Ese es el problema. 

Que había encontrado a alguien que tenía todo lo bueno y más de lo que yo buscaba o pedía. Que me había jurado no cambiar por nadie, no volver a perderme, y había logrado no hacerlo. Había encontrado alguien con quien bromear, reírme, aprender, viajar, disfrutar de gustos comunes, atreverme a probar más, y ser yo misma... 

Fue en el momento en que tendría que haber empezado a perderme a mí para mantenerme a tu lado, cuando me vi obligada a plantarme. Los hechos y tu actitud demostraron que a quien debía perder, era a tí.

miércoles, 6 de agosto de 2014

La culpa y el perdón

La única manera de librarte de la culpa es dejándola llegar, inundarte de pies a cabeza, y después soltarla.

Por mucho que tratemos de evitarlo, la culpa siempre llega. Pero atrasar el momento solo sirve para que tal vez sea demasiado tarde para poder recibir el perdón con que aliviarla.

Yo siempre dije, que lo que más vale de todo, es no llegar a tener que pedir perdón.