Nos quisimos tanto... Tantas noches durmiéndonos abrazados. Tantas manos agarradas con fuerza. Tantas miradas llenas de mensajes. Tantas risas y sonrisas... Y tanto rencor acumulado en discusiones no solucionadas a tiempo por evitar hablar de más, que ahora no ha provocado más que silencios, malas formas y puñales, como punto y final en forma de borrón a una historia breve pero intensa, que algún día prometió ser muy bonita y duradera, llena de ganas y pasión.
¿Cuánto de aquello fue verdad? ¿Por qué esa necesidad de hacer daño hasta el último momento?
Sólo quería quererte toda la vida, y hacerte feliz.
Perdón por intentar que ambos nos entendiéramos. Es la cruz que me llevo. Siempre quise mejorar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario