sábado, 5 de julio de 2014

No time

Haces planes para entrar a una carrera y no sacas la nota que esperabas, haces planes de pareja y se rompe, haces planes en base a un empleo y lo pierdes, haces planes de familia e igual no puedes tener hijos. Compras un caballo y está cojo, compras un hámster y tiene más alergias que tú. Compras una bici de segunda mano para ahorrar y sale más cara la reparación que una nueva, lo mismo que cuando vas a cambiar la pila a un reloj. 

Hasta que dejas de ponerte relojes, de mirar la hora, de contar el tiempo y de hacer planes. Porque al final lo único que va a salir según estaba planeado es tu vida, y no está en tus manos sino en las de un destino que nunca te va a adelantar acontecimientos. 

Ni los deseos de las pestañas, los de las velas de cumpleaños, ni los de la hoguera de San Juan se van a cumplir. No podemos esperar recompensas a los esfuerzos ni regalos por arte de magia. Así que, una vez más, que viva el puto Carpe Diem. 

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